Mi percepción ha quedado envuelta en un papel de celofán
y ahora...
yace en el fondo de mi frigorífico.
Morgue con sabor a despojos de los que nadie ha comido.
Siento frío...
Los números pinchados en las baldosas de la cocina...
¡Se ocultan!
Días humeantes ante el viento del norte que nunca llegó...
sin embargo, ése frío, siempre me inyectó calor en las venas
saturadas de arena y sal,
hiel y miel,
vacíos y ausencias...
Fotos borrándose...
Todos se van.
Nadie permanece.
Extinción de algo que brilló azul.
Hoy es negrura, frío.
Enclaustrado reposo.
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