09 mayo 2008

El tiempo pasa...

Angustiado compruebo como los días negros, alternados con las parejas rojas, van cayendo en el calendario.

Todo se esfuma. Nada queda. Y tengo la sensanción de que un enorme vacío negro me espera cuando se apague la luz. Sí, así lo creo.

Cuando la luz diga de irse, vos te quedarás seco como la mojama y con unos tronquitos debajo de la espalda, te harás cenizas.

Yo arderé... como lo hacían los viejos guerreros griegos. Y arderé porque el fuego es purificador y realizaré ante las llamas el útimo acto de contricción que a un ser racional le queda: aceptar lo mal hecho (por acción o por omisión).

El trance será más llevadero.

Así, creo que será el final... por eso también creo que el final para los cobardes que aprietan el botón, tiran del gatillo o deflagran una mochila, el trance, el último, debe ser más duro.

El final no será igual para todos.
Clavos y vinagre. Nubes y sueño.

Esta es la diferencia... se apagó la luz... y desde aquí y sin que sirva de precedente, ahora, sí que hemos sido, somos y seremos iguales.

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