
Hoy, necesito tenerte a mi lado, te extraño mucho y deseo tu cuerpo encima del mío y que vuelvas a hacer de mí lo que quieras.
Sí, besame, de esa manera que tanto me gusta. Recorré todo mi cuerpo con tu boca. Besame de nuevo, ya sabés cuánto me gusta el sabor de tus labios y el poder que tienen sobre mí. Haceme sentir que te importo, que solo existimos vos y yo y nadie más.
Y si mi ropa te molesta sacamelá con decisión, porque en este momento mi ropa me pesa y necesito sentir tu cuerpo desnudo fundiéndose junto a mí. Necesito sentir tu piel, el calor de tus manos, el frio de tus pies.
Me hacés desear más y te parás en seco, me mirás, me quejo y te reís. Esa risa malvada que hacés cuando ocultás tus intensiones. Pienso en la primera vez en que estuvimos juntos: te separaste y te fuiste... y yo, me quedé embobado esperando a que regreses, sudoroso, taquicárdico y ansioso. Volviste, te vi venir, y me entró la risa, porque no sé qué locura tendrías en tu cabeza, pero sabía que me iban a gustar. Disimulás...hacés como si no tenes nada. Ahí lo veo, llevás un hielo en la mano y luego lo metés en tu boca. Me entró un escalofrio de solo pensar lo que estabas a punto de hacerme sentir. Me besás. Besos frios, besos tibios. Yo siento que hiervo, tus besos, ahora fríos, me queman. Sacas el hielo, y empezás a hacerlo bailar por mi cuello. Descubriste que era mi punto vulnerable. Y ahora soy yo, él que se derrite más rápidamente que el hielo entre tus dedos. Te sonreís disfrutando plenamente de tenerme así.
Poco a poco vas bajando y todo mi cuerpo se estremece por vos... Te acercás y llegás a mis tetillas, que al sentir el frio se ponen duras… y te encanta!, porque vas hacia ellas y las mordés...Ya me tenés, ya soy totalmente tuyo, enloquezco con cada arrebato que te da y necesito más. Te digo al oido que me encantás, que necesito sentirte adentro. Entonces tus manos van bajando, rozando mi cintura, mis caderas… y yo abro las piernas para dejarte paso y tus manos y tu lengua juegan al unísono, siento como van bajando y necesito besarte, necesito beber de tu lengua, solo una vez más antes de que me hagas temblar...Te tomo por la nuca y vos me mordés el brazo, es una manera más de torturarme a tu antojo, no puedo tocarte, vos a mí sí. Suavemente, como nunca antes nadie lo ha hecho, me preguntas al oído “¿Puedo entrar?” Adoro la dulzura con que me mirás al decirme eso. Me encanta, aun cuando no es necesario que preguntes, porque no podré negarme. No podré resistirte.
Y me subes. Me elevas. Tu lengua es la cuerda que me hace bailar a tu son y tu mirada me hace perder la razón. Esa sonrisa de loco que ponés, me deja sin aliento, mientras tus manos me quitan la respiración. Todo es perfecto!!! Sí así... como sabes qué me gusta, me conocés poco, sin embargo pareciera que adivinás exactamente qué quiero y cómo lo quiero, no parés, es el momento... Seguí. Seguí así, hasta que me matés de placer. Seguí así hasta que muera…
Sí, besame, de esa manera que tanto me gusta. Recorré todo mi cuerpo con tu boca. Besame de nuevo, ya sabés cuánto me gusta el sabor de tus labios y el poder que tienen sobre mí. Haceme sentir que te importo, que solo existimos vos y yo y nadie más.
Y si mi ropa te molesta sacamelá con decisión, porque en este momento mi ropa me pesa y necesito sentir tu cuerpo desnudo fundiéndose junto a mí. Necesito sentir tu piel, el calor de tus manos, el frio de tus pies.
Me hacés desear más y te parás en seco, me mirás, me quejo y te reís. Esa risa malvada que hacés cuando ocultás tus intensiones. Pienso en la primera vez en que estuvimos juntos: te separaste y te fuiste... y yo, me quedé embobado esperando a que regreses, sudoroso, taquicárdico y ansioso. Volviste, te vi venir, y me entró la risa, porque no sé qué locura tendrías en tu cabeza, pero sabía que me iban a gustar. Disimulás...hacés como si no tenes nada. Ahí lo veo, llevás un hielo en la mano y luego lo metés en tu boca. Me entró un escalofrio de solo pensar lo que estabas a punto de hacerme sentir. Me besás. Besos frios, besos tibios. Yo siento que hiervo, tus besos, ahora fríos, me queman. Sacas el hielo, y empezás a hacerlo bailar por mi cuello. Descubriste que era mi punto vulnerable. Y ahora soy yo, él que se derrite más rápidamente que el hielo entre tus dedos. Te sonreís disfrutando plenamente de tenerme así.
Poco a poco vas bajando y todo mi cuerpo se estremece por vos... Te acercás y llegás a mis tetillas, que al sentir el frio se ponen duras… y te encanta!, porque vas hacia ellas y las mordés...Ya me tenés, ya soy totalmente tuyo, enloquezco con cada arrebato que te da y necesito más. Te digo al oido que me encantás, que necesito sentirte adentro. Entonces tus manos van bajando, rozando mi cintura, mis caderas… y yo abro las piernas para dejarte paso y tus manos y tu lengua juegan al unísono, siento como van bajando y necesito besarte, necesito beber de tu lengua, solo una vez más antes de que me hagas temblar...Te tomo por la nuca y vos me mordés el brazo, es una manera más de torturarme a tu antojo, no puedo tocarte, vos a mí sí. Suavemente, como nunca antes nadie lo ha hecho, me preguntas al oído “¿Puedo entrar?” Adoro la dulzura con que me mirás al decirme eso. Me encanta, aun cuando no es necesario que preguntes, porque no podré negarme. No podré resistirte.
Y me subes. Me elevas. Tu lengua es la cuerda que me hace bailar a tu son y tu mirada me hace perder la razón. Esa sonrisa de loco que ponés, me deja sin aliento, mientras tus manos me quitan la respiración. Todo es perfecto!!! Sí así... como sabes qué me gusta, me conocés poco, sin embargo pareciera que adivinás exactamente qué quiero y cómo lo quiero, no parés, es el momento... Seguí. Seguí así, hasta que me matés de placer. Seguí así hasta que muera…

No hay comentarios:
Publicar un comentario